Cordova

Percusionista de estudios académicos y artesano de intuición natural Eduardo Cordova (La Habana, l963), decidió un día hacer sus propios instrumentos porque el sonido de su tambor no lo dejaba del todo satisfecho. Comienza así una aventura en la que troncos de cedro, herrajes y cueros comienzan a dar forma a un mundo de sonoridades y sueños en los que música y artesanía convergen y se complementan sin fijar límites precisos.

Cordova irrumpe en el ámbito artístico con una imagen y una sonoridad particular, en las que sus manos de percusionista, ágiles en la construcción y talla de tumbadoras, bongóes, maracas, güiros, chekerés, tambores tradicionales y otros de su propia invención, repiquetean de manera sumamente diestras sobre los cueros que el mismo curte.

Una marcada intención por respetar y exaltar lo autentico de los timbres folklóricos afrocubanos, pero impregnándolos de un aire renovador contemporáneo, lo ubican en una línea creativa propia que se refuerza como única, cuando en la escena aparece Cordova con el retablo de maravillas que resultan sus instrumentos.

Frente a su particular set de percusión, ensamblaje multisonoro formado por dos tumbadoras, un bombo, una caja y un bongó, a los que se han incorporado su famoso “siete bocas” instrumento que resume en uno los “bata”, sus manos se mueven diestramente para mezclar elementos de diferentes complejos musicales como pueden ser: batá con columbia o samba con batá.

El carácter novedoso y experimental de sus instrumentos, las sonoridades que con ellos produce, y la energía que transmite en sus interpretaciones, le ha posibilitado compartir la escena como artista invitado con jazzistas, soneros, concertistas, salseros y rockeros. Cordova es además, profesor de percusión y de construcción de instrumentos musicales, ha impartido conferencias y clases magistrales en eventos de diferente naturaleza y es director del Grupo Obbara.

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