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En 1948 era Alicia una joven bailarina con excepcionales cualidades,
entre las que se destacaban sus condiciones físicas, su
inteligencia, voluntad, disciplina y sensibilidad. Junto a Fernando
Alonso, su esposo, dio vida a la compañía de
baile que a partir de 1959 tomó el nombre que lleva actualmente.
Dos años después de constituida esa agrupación
danzaria, su fundadora creó la Escuela Nacional de Ballet,
anexa a la compañía que ya era profesional.
Desde sus inicios, veló por mantener la tradición
clásica y romántica, cuyas obras integran el repertorio
hasta nuestros días, con versiones sobresalientes como
las de Giselle, Coppelia, Las Sílfides y el Grand pas de
quatre. Paralelamente sus coreógrafos hacen nuevas búsquedas,
manteniendo siempre la excelencia en el estilo.
A partir de 1960 comenzó a celebrarse el Festival Internacional
de Ballet de La Habana, el cual se ha convertido en uno de
los eventos de mayor relieve de ese arte a nivel mundial.
Anualmente, el Ballet Nacional de Cuba realiza una gira por países
de Europa, Asia y América. En agosto regresó de
España, para preparar las funciones de septiembre en el
Gran Teatro de La Habana, las que darán paso a una gira
por Estados Unidos en octubre próximo. En noviembre y diciembre
será la culminación del programa de actividades
por el aniversario cincuenta y cinco de su fundación.
Célebre por su acústica y belleza arquitectónica,
el Gran Teatro de La Habana es la sede acostumbrada del
Ballet Nacional de Cuba. El más importante de sus espacios
es la sala García Lorca, donde se realizan las funciones
de la compañía danzaría.
Antiguamente denominado Gran Teatro Tacón, fue
inaugurado oficialmente en abril de 1838, hace ya 165 años.
Por su escenario pasaron Anna Pavlova, Sarah Benhart, Enrico Caruso
y Antonio Gades, entre otros.
Ya octogenaria, Alicia Alonso, sigue teniendo ese don casi mágico
para dirigir la compañía que fundó, considerada
entre las más prestigiosas del mundo.
Es tanta la admiración que despierta a su paso, que la
UNESCO la nombró Embajadora de Buena Voluntad
el pasado año, una distinción que se suma a la de
Presidenta de la Fundación de la Danza que lleva
su nombre en Madrid, España.
Esta artista ovacionada en los más disímiles escenarios
del mundo, junto al Ballet que fundó, ostenta la Orden
Félix Varela y la José Martí,
entregada por el Gobierno cubano cuando cumplió los 80
años. Igualmente fue investida como Doctora Honoris
Causa en Arte por la Universidad de La Habana y seleccionada
como Heroína Nacional del Trabajo de la República
de Cuba.
De Alicia Alonso puede afirmarse que marcó pautas técnicas
que se adelantaron a su época y es una de las bailarinas
clásicas más brillantes de la historia de ese arte. |