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Después de revolotear, el ave decide posarse en la rama
de un árbol. Su vistoso plumaje destaca por la dominante
combinación de los colores rojo, azul y blanco.
Guatiní, así le llamaban los aborígenes.
Pero luego se tomó la monotonía de su canto: "tó
- co - ro" para rebautizarlo y desde entonces se le conoce
como tocororo o tocoloro, aunque el nombre científico
es Priotellus temnurus.
Como el quetzal, pertenece a la familia Trogonidae, ampliamente
representada en las zonas tropicales de América, África
y Asia.
Dado que sus colores dominantes son los de la bandera nacional
y el hecho de que es una de las especies más bellas de
la avifauna, el tocoloro es el ave nacional de Cuba, de
donde es endémica.
La longitud de 275 - 280 milímetros lo convierten en algo
mayor que el sinsonte (Mimus polyglottos ), aunque, por
tener más volumen que este último, parece mucho
más grande aun.
Los bosques tupidos de las sierras calizas, tanto en la isla
mayor como en Isla de la Juventud constituyen su habitad, si bien
se le puede ver en tierras bajas, cuando hay en ellas árboles
altos de especies variadas
Posee una cabeza azul violado; el dorso y la rabadilla son verdes
- iridiscentes; la garganta y el pecho, grises blancuzcos y el
vientre, color bermellón. Por otra parte, sus alas están
barridas de blanco, mientras la cola presenta tanto plumas blancas
como azulosas y dan la impresión de haber sido cortadas
con tijeras. El pico es rojo en la base y negruzco por arriba,
y sus ojos de color bermellón.
Prefiere pasar largo rato posado con el pescuezo encogido, lanzando
a cada rato su monótono llamado de" to-cororo, to-cororo".
Toca a la hembra poner de 3 a 4 huevos y lo hace en los nidos
abandonados por los pájaros carpinteros pues, a causa de
la debilidad de su pico, no puede taladrar los troncos de los
árboles.
La incubación, alimentación y cuidado de los pichones
recae en ambos padres por igual, ya que no presenta dimorfismo
sexual.
Insectos, frutas y flores que toma al vuelo, constituyen su fuente
básica nutricional.
Suele no resistir el cautiverio, le resulta vital poseer la libertad
para lograr sobrevivir. Tal vez sea esta la razón por la
que los pobladores originarios de la isla le rendían culto |