SANTIAGO DE CUBA, EXOTICA Y ACOGEDORA

Por María Elena Balán Saínz por Lovelycuba.com

 

   Tal vez en lo exuberante de su vegetación y en su mar bravío, es en lo que se parece Santiago de Cuba a aquella Villa que fundó en  1515 el conquistador español Diego Velásquez.

   Mucho ha cambiado la ciudad que en 1522 recibió ese título. Son numerosos los atractivos que muestra ahora al visitante nacional o extranjero, como el antiquísimo Morro, construido en el año de 1640 para proteger a los habitantes del lugar de los ataques de corsarios y piratas.

  Esa edificación se cuenta entre sus muchas atracciones, con sus muros añejados, donde el musgo sobrevive, las olas acarician sus cimientos y el paisaje es realmente impresionante.

   Desde el Morro santiaguero se aprecia un mar a veces apacible y en otras ocasiones embravecido. No muchos visitantes saben, quizás, al recorrer la fortaleza, que la metrópoli española pensó en la conveniencia de construir ese bastión tras el ataque del corsario francés Jacques de Sores, quien sería el primero en alarmar a los conquistadores peninsulares, cuando en  1553 tomó la ciudad y permaneció en ella durante 80 días, en los que los robos, las orgías y los saqueos eran el pan de cada día.

    Pero Santiago de Cuba  es también un sitio de muchas plazas, como la de Marte, que en lugar de convocar a hechos bélicos haciendo honor al Dios mitológico de la guerra, llama al descanso de muchos hombres de la tercera edad, que se sientan allí a leer el periódico, o a jóvenes parejas que se profesan amor bajo los frondosos árboles

 

SON MUCHOS LOS ATRACTIVOS DE SANTIAGO DE CUBA

    Al pasear por las calles santiagueras, el visitante puede disfrutar del sortilegio de las rejas coloniales, que adornan las antiguas casonas, expresión de líneas arquitectónicas de otra época.

    En el mismo centro de la ciudad está el parque Céspedes, frente a la catedral, que conserva su majestuoso lugar desde 1515, cuando se fundó allí la primera iglesia.

   Adornan igualmente el entorno del parque, el viejo Ayuntamiento, hoy sede del Gobierno territorial, y la casa-museo del colonizador Diego Velásquez, considerada la más antigua de América.

    Esa instalación llama la atención por sus torneados balaustres de madera, que protegen los ventanales, un lustroso piso de tabloncillo encerado y antiguos muebles de diferentes estilos, exponentes de otros tiempos, dignos de ver.

   Caminando un poco más, como si fuéramos al encuentro de la Plaza de Marte, está la cafetería La Isabélica, que hace honor al cafetal de un hacendado francés, instalado en la zona de La Gran Piedra.

  En ese acogedor lugar, de pisos adoquinados, muebles rústicos de maderas preciosas, complementados con cuero, se puede degustar un aromático café, que hay quienes prefieren acompañar con un chorrito de ron, de menta, o de hielo frappé.

   Santiago de Cuba da la opción de contemplar su bahía desde sus empinadas calles, y sigue conservando la poesía y el encanto de su gente solidaria.                                                     Continúa resguardando sus añejadas construcciones y sitios tan curiosos como la calle Padre Pico, con sus múltiples escalones.

   La carretera turística, la playa Siboney o el poblado marítimo de La Socapa, son lugares de gran belleza, que dejan en quienes lo visitan una huella perdurable.

 

 

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