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La contienda de los vegueros termina y en la elevación
y en los caminos de Jesús del Monte hay paz. Transitan
vendedores con canastas a la cabeza, carretas tiradas por bueyes
y aguadores con su preciso líquido
Es dulce el tranquilo
transcurrir de la vida por estos lares, pero el daño ronda.
Peores tiempos habría de presenciar la pobre iglesia.
La Habana es tomada por los ingleses, de nuevo la guerra quiere
su botín humano y lo va a luchar. En la elevación
de Jesús del Monte, muy cerquita de la iglesia, y en sus
alrededores, la resistencia de los habaneros es heroica, mas los
ingleses, guerreros de profesión, sacan ventaja. Son crueles
en el ataque y a su paso aumenta el número de cadáveres.
No se escucha el último disparo hasta que la resistencia
criolla está vencida.
Así ve esta iglesia pasar la vida, que tal parece que
algunos hombres no disfrutan con el sosiego. Llegar a la segunda
mitad del siglo XIX, exactamente el domingo 23 de octubre de 1870,
es escuchar la primera misa en un templo totalmente reconstruido.
Su fachada es ahora simétrica, con estilo neogótico.
Internamente se aprecian tres naves y arriba, bien alto, se exhibe
la torre campanario. Cinco campanas, cada una con nombre propio
y distinto tono musical, son responsables de llamar a misa.
Ya en nuestro siglo, el XXI, esta iglesia se sabe fuerte, no
sólo por el número de creyentes que posee, si no
por el lugar donde está enclavada; imposible encontrar
locación mejor. Allí, en la altura máxima
de una colina, dominando claramente los alrededores y una gran
parte de la ciudad, ahora puede ver a sus fieles trabajar en paz,
aunque claro está no olvida los malos tiempos, por aquello
de que las cosas deben ser recordadas para que no se repitan.
La modestia de aquella primera ermita aun se observa en su fachada
y entornos. Resulta imprescindible entrar al templo para descubrir
un panorama distinto, que sorprende, precioso, como logrado por
la mano de Dios. Y si nos damos tiempo además para disfrutar
de una misa, oyendo al buen padre hablar, con ese decir de bardo
enamorado que le desborda, entonces nos sentiremos en otra dimensión.
Cuando uno conoce un poco la historia de la iglesia habanera
de Jesús del Monte, vinculada siempre al quehacer de sus
devotos y ¿por qué no?, también de los impíos,
siente opresión nueva en el pecho cuando la visita y un
deseo muy grande de pedir la bendición. Gracias y amén,
Señor.
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