UNA  BANDERA QUE  NO ONDEA; ¡VUELA!

 

 

Por Carlos Castro Sánchez

 

Después de revolotear, el ave decide posarse en la rama de un árbol. Su vistoso plumaje destaca por la dominante combinación de los colores rojo, azul y blanco.

Guatiní, así le llamaban los aborígenes. Pero luego se tomó la monotonía de su canto: “tó - co - ro” para rebautizarlo y desde entonces se le conoce como tocororo o tocoloro, aunque el nombre científico es Priotellus temnurus.

Como el quetzal, pertenece a la familia Trogonidae, ampliamente representada en las zonas tropicales de América, África y Asia.

Dado que  sus colores dominantes  son los de la bandera nacional y el hecho de que es una de las especies más bellas de la avifauna, el tocoloro es el ave nacional de Cuba, de donde es endémica.

La longitud de 275 - 280 milímetros lo convierten en algo mayor que el sinsonte (Mimus polyglottos ), aunque, por tener más volumen que este último, parece mucho más grande aun.

Los bosques tupidos de las sierras calizas, tanto en la isla mayor como en Isla de la Juventud constituyen su habitad, si bien se le puede ver en tierras bajas, cuando hay en ellas árboles altos de especies variadas

Posee una cabeza azul violado; el dorso y la rabadilla son verdes – iridiscentes; la garganta y el pecho, grises blancuzcos y el vientre, color bermellón. Por otra parte, sus alas están barridas de blanco, mientras la cola presenta tanto plumas blancas como azulosas y dan la impresión de haber sido cortadas con tijeras. El pico es rojo en la base y negruzco por arriba, y sus ojos de color bermellón.

Prefiere pasar largo rato posado con el pescuezo encogido, lanzando a cada rato su monótono llamado de” to-cororo, to-cororo”.

 

Toca a la hembra poner de 3 a 4 huevos y lo hace en los nidos abandonados por los pájaros carpinteros pues, a causa de la debilidad de su pico, no puede taladrar los troncos de los árboles.

La incubación, alimentación y cuidado de los pichones recae en ambos padres por igual, ya que no presenta dimorfismo sexual.

Insectos, frutas y flores que toma al vuelo, constituyen su fuente básica nutricional.

Suele no resistir el cautiverio, le resulta vital poseer la libertad para lograr sobrevivir. Tal vez sea esta la razón por la que los pobladores originarios de la isla le rendían culto

 

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