Barrio Chino habanero
Exotismo, tradición y colorido
Por Mirta
Núñez Pampín para Lovelycuba.com
Muchas
ciudades importantes en el mundo poseen un barrio chino y nuestra bella Habana
no podía quedar atrás. En plena calle Zanja, en el corazón capitalino, se
encuentra nuestro precioso y muy concurrido Barrio Chino.
Los
inicios de la inmigración china hacia Cuba cuentan ya con más de 150 años. Los
primeros culíes llegaron a La Habana el 3 de junio de 1847, en la fragata
Oquendo. En total arribaron 206 hombres de tez amarilla, ojos oblicuos y un
mirar enigmático, que venían con la ilusión de hacer dinero y volver a su
tierra con capital. Pero casi ninguno vió hecho realidad su sueño. El tiempo
pasó, los ingresos eran pocos y en muchos casos el amor tocó a sus puertas, y
tal llamada, por lo regular, representaba matrimonio, hijos y un aplazamiento,
casi siempre para nunca, del regreso a la aldea.
Seguro
que por el gusto de estar juntos y entre paisanos, la mayoría de estos
emigrantes se establecieron en una de las zonas más céntricas de La Habana de
aquel entonces. El Barrio llegó a estar considerado como el de mayor cantidad
de población y más reconocido de América Latina. En la actualidad conforman la
comunidad originaria unos 400 miembros, con una edad promedio de 80 años y una
nutrida descendencia.
Ellos
aún conservan en su lenguaje un decir muy peculiar, quizás por negarse a
aceptar, totalmente, un idioma ajeno. Escucharlos da gusto. Y tampoco es
extraño que establezcan una animada discusión en chino y entonces sí…
Esta
comunidad fue agrupándose en asociaciones de carácter diverso, fraternales,
comerciales y profesionales entre otras. Todavía hoy se conservan algunas de
ellas con más de 100 años de existencia. También funcionan una farmacia, un
cine y otras instalaciones de servicio y comercio, además de la edición de un
periódico en idioma chino.
En la
actualidad llegar al Barrio Chino habanero puede ser una experiencia única, no
sólo por la posibilidad de degustar exquisitos platos aderezados a la usanza
asiática, sino por el contacto directo con una cultura sabia y celosa de muchos
secretos.
La
entrada al Barrio la representa un gran portón de constitución típicamente
china y se pueden recorrer varias calles marcadas por la misma cultura. Allí es
posible recibir clases de idioma chino, practicar artes marciales, disfrutar
del buen teatro cantonés y recurrir a la medicina tradicional china de
milenaria experiencia y probados resultados.
Por todo esto que ya conoces y por otras
cosas que te he dejado para que las descubras “in sito”, sugiero que te
embulles a vivir nuevas experiencias en nuestro Barrio Chino. Como dice mi buen
amigo Chang utilizando uno de los muchos Proverbio chino: “El viaje más largo comienza con el primer paso”.
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